La pandemia silenciosa, sin alarma, sin mucha información.
El reloj no se detiene, no hay marcha atrás, vamos a un blanco. Un brote de pandemia está por suceder, el epicentro de los hechos muchos viajaron a el evento del mundial, a su regreso sin saberlo contaminaran a los familiares, son los primeros que sufrirán las consecuencias, amigos, y todos aquellos por donde pasen, supermercados, colegios, iglesias, reuniones máximas, centros comerciales, y otros centros de festividad, o esparcimientos, clubes nocturnos, y centros de comidas rápidas, entre otros.
¿Qué pasará son esta pandemia?
Habrá muerte masiva. Muchos perecerán, se acabará otra vez los cultos en las iglesias. Mientras Dios les advierte: Yo voy a permitir esta pandemia. La provocó la elite con el propósito de hacerse más millonario, mermar la población anciana, que es un gasto gubernamental. Pero yo lo permitiré para resguardar a mucha gente, que no muera por los desastres y para que reflexionen en este tiempo y se consagran ante mí, no ante hombres. Muchos se ensucian más, pero otros se emblanquecen para no pasar por la gran tribulación.
Se reunirán otra vez en las casas, a aquellos que se
rehúsan a hacer las reuniones familiares, nos le quedará otra cosa que hacerlo,
porque en las iglesias se morirán más personas, que en la pandemia
anterior. Habrá más prohibiciones de
salir porque la experiencia lo dice. Pero los que más rápido se morirán son los
que se reúnen en los centros.
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